Ayuno Intermitente y Riñón: ¿Moda saludable o camino directo a la insuficiencia?
Por Dr. Cristhian Muñoz
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Seguro has escuchado en el café o en el gimnasio sobre el ayuno 16/8 o 20/4. El ayuno intermitente ha ganado terreno en Mazatlán como la solución mágica para bajar de peso. Como médico, reconozco sus beneficios metabólicos, pero como nefrólogo, veo banderas rojas que nadie te cuenta en los videos de YouTube.
El peligro de la deshidratación intracelular
El mayor error de quien hace ayuno en Sinaloa es olvidar que "ayuno" se refiere a comida, no a agua. Muchos pacientes dejan de hidratarse correctamente durante las horas de ayuno. Cuando el cuerpo no recibe glucosa, empieza a quemar grasa y produce cuerpos cetónicos. Estos son ácidos que el riñón debe eliminar. Si no hay suficiente agua para diluirlos, esos ácidos pueden irritar los túbulos renales.
La "atracón" de proteínas al romper el ayuno
Otro problema común es que, tras 16 horas de no comer, la gente se sienta a comerse un "aguachile monumental" o una orden doble de tacos de carne asada. Ese choque de proteínas y sodio de golpe es un estrés masivo para el riñón. Es como pasar de 0 a 100 km/h en un segundo; el filtrado glomerular se dispara y puede causar microdaños estructurales a largo plazo.
¿Quiénes NO deben ayunar?
Si ya tienes un diagnóstico de piedras en el riñón, si eres diabético con algún grado de daño renal o si sufres de presión baja, el ayuno intermitente puede ser tu peor enemigo. La falta de estabilidad en los electrolitos (sodio, potasio, magnesio) durante el ayuno puede provocar arritmias o fallas renales agudas.
Conclusión: El ayuno puede ser una herramienta, pero bajo supervisión. Si vas a "cerrar la ventana" de comida, asegúrate de que tu ventana de hidratación esté abierta de par en par, especialmente con la humedad de nuestra costa.
El peligro de la deshidratación intracelular
El mayor error de quien hace ayuno en Sinaloa es olvidar que "ayuno" se refiere a comida, no a agua. Muchos pacientes dejan de hidratarse correctamente durante las horas de ayuno. Cuando el cuerpo no recibe glucosa, empieza a quemar grasa y produce cuerpos cetónicos. Estos son ácidos que el riñón debe eliminar. Si no hay suficiente agua para diluirlos, esos ácidos pueden irritar los túbulos renales.
La "atracón" de proteínas al romper el ayuno
Otro problema común es que, tras 16 horas de no comer, la gente se sienta a comerse un "aguachile monumental" o una orden doble de tacos de carne asada. Ese choque de proteínas y sodio de golpe es un estrés masivo para el riñón. Es como pasar de 0 a 100 km/h en un segundo; el filtrado glomerular se dispara y puede causar microdaños estructurales a largo plazo.
¿Quiénes NO deben ayunar?
Si ya tienes un diagnóstico de piedras en el riñón, si eres diabético con algún grado de daño renal o si sufres de presión baja, el ayuno intermitente puede ser tu peor enemigo. La falta de estabilidad en los electrolitos (sodio, potasio, magnesio) durante el ayuno puede provocar arritmias o fallas renales agudas.
Conclusión: El ayuno puede ser una herramienta, pero bajo supervisión. Si vas a "cerrar la ventana" de comida, asegúrate de que tu ventana de hidratación esté abierta de par en par, especialmente con la humedad de nuestra costa.