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Diabetes Gestacional: Protegiendo los riñones de mamá y del bebé desde el día uno

Por Dr. Cristhian Muñoz
Diabetes Gestacional: Protegiendo los riñones de mamá y del bebé desde el día uno
Un compromiso con el futuro de Sinaloa
¡Qué onda, familia! Hoy nos toca platicar de un tema que es el corazón de nuestro futuro: el embarazo complicado por la diabetes. Aquí en Mazatlán, nos encantan los festejos, los "baby showers" y la buena mesa, pero a veces, en esa etapa tan bonita, el cuerpo de la mujer empieza a dar señales de que el azúcar no se está manejando bien.

Muchos piensan: "Es diabetes del embarazo, se me va a quitar en cuanto nazca el plebe". Y miren, aunque el azúcar suele normalizarse, el impacto que ese exceso de glucosa tuvo en los riñones de la mamá y, sobre todo, en la formación de los riñoncitos del bebé, es algo que como nefrologo profesional no puedo dejar pasar. Hoy vamos a hablar de cómo proteger dos vidas al mismo tiempo, porque un embarazo bien cuidado es la mejor herencia que le puedes dejar a un hijo sinaloense.

I. ¿Por qué el azúcar sube en el embarazo?
Durante el embarazo, la placenta produce hormonas para que el bebé tenga suficiente energía (glucosa). Estas hormonas causan una resistencia natural a la insulina. En algunas mujeres, el páncreas no puede compensar este esfuerzo y el azúcar se dispara.

Desde el punto de vista del riñón, esto es un reto doble. Como ya vimos en artículos anteriores, el riñón de la embarazada ya está trabajando a un 150% de su capacidad. Si a ese esfuerzo le sumas la hiperglucemia, obligas a los glomérulos maternos a una hiperfiltración extrema. El azúcar actúa como un diurético osmótico, obligando al riñón a tirar líquido y minerales que la mamá necesita, estresando la barrera de filtrado hasta que empieza a "gotear" proteína.

II. Programación Fetal: El riñón del bebé bajo la lupa
Este es el punto técnico más importante que quiero que comprendan. Los riñones del bebé se forman entre la semana 5 y la 36 de gestación. El número de nefronas (los filtros) con las que nacemos es el que tendremos toda la vida; el riñón no fabrica filtros nuevos después de nacer.

Si la mamá tiene niveles altos de azúcar, el bebé recibe ese exceso. Esto provoca que el feto produzca más insulina, lo que altera el desarrollo de sus órganos. Se ha demostrado profesionalmente que los bebés de madres con diabetes gestacional mal controlada pueden nacer con un menor número de nefronas (oligonefronía). ¿Qué significa esto? Que ese niño nace con una "reserva" menor. Si un niño normal nace con un millón de filtros por riñón, un bebé de madre diabética podría nacer con 700 mil. Ese niño, al llegar a adulto en nuestro Mazatlán, tendrá mucho más riesgo de ser hipertenso o diabético renal porque sus riñones nacieron "pequeños" para la carga de la vida.

III. El riesgo de Preeclampsia: La conexión renal
La diabetes gestacional y la preeclampsia son "primas hermanas". El daño que el azúcar causa en los vasos sanguíneos de la placenta facilita que se liberen las toxinas que causan la presión alta en el embarazo.

Como su nefrologo, mi labor en el equipo con su ginecólogo es vigilar la función renal de forma milimétrica. Si detectamos que la mamá empieza a tirar albúmina por la orina antes de tiempo, tenemos que actuar con dieta, ejercicio y, si es necesario, insulina, para bajar la presión dentro de los glomérulos maternos. No es solo "controlar el azúcar", es proteger la microcirculación para que el flujo de sangre al bebé no se corte y para que los riñones de la madre no queden con cicatrices permanentes.

IV. El mito de "se quita al nacer": El seguimiento profesional
Es cierto que para la mayoría de las sinaloenses el azúcar baja después del parto. Pero el riñón tiene memoria. Una mujer que tuvo diabetes gestacional tiene un riesgo mucho más alto de desarrollar Enfermedad Renal Crónica y Diabetes Tipo 2 en los siguientes 10 años.

El manejo profesional no termina cuando te dan de alta del hospital con tu bebé en brazos. Se requiere una curva de tolerancia a la glucosa a las 6 semanas del parto y un perfil renal completo cada año. Aquí en el puerto, a veces nos olvidamos de nosotras mismas por cuidar a los hijos, pero mamás: si ustedes no están sanas, no podrán cuidar a sus plebes. Vigilar su función renal post-parto es una obligación de salud.

V. Consejos del Dr. Muñoz para una espera sana
Detección temprana: Entre la semana 24 y 28 es obligatorio el tamiz de glucosa. No le saquen la vuelta al estudio.

Cuidado con los antojos: En Mazatlán tenemos tentaciones en cada esquina. Prefieran frutas con bajo índice glucémico y eviten los jugos procesados.

Hidratación profesional: El agua es su mejor amiga para ayudar al riñón a depurar el exceso de solutos sin esfuerzo extra.

Movimiento: Caminar en el malecón a horas frescas ayuda a que su cuerpo use el azúcar de forma natural, quitándole carga de trabajo al páncreas y al riñón.

Como su especialista, mi compromiso es que ese milagro de la vida no se convierta en una carga de salud a futuro. Vamos a trabajar juntos, con ciencia y con cariño, para que tú y tu bebé tengan riñones de acero desde el primer suspiro.

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