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Diabetes y Riñones: Lo que nadie te dice sobre el daño que no puedes sentir

Por Dr. Cristhian Muñoz
Diabetes y Riñones: Lo que nadie te dice sobre el daño que no puedes sentir
El dulce veneno de la indiferencia
¡Qué onda, plebes! Qué gusto saludarlos. Hoy me pongo serio porque vamos a hablar del "elefante en la habitación" aquí en Mazatlán: la diabetes. Casi todos tenemos un pariente, un compa o nosotros mismos estamos lidiando con el azúcar alta. Y el problema en nuestra cultura sinaloense es que, como somos "entrones" y nos sentimos fuertes, decimos: "Traigo 200 de azúcar, pero me siento al cien, no me duele nada".

Como su nefrologo, mi deber es decirles lo que nadie les dice: la diabetes es un asesino silencioso que no necesita que te duela algo para estarte destruyendo por dentro. El azúcar en la sangre es como echarle arena a un motor de alta precisión; al principio el carro camina, pero por dentro los engranes se están lijando. Hoy vamos a entender cómo el azúcar "carameliza" tus riñones y por qué esperar a tener síntomas es el error más caro de tu vida.

I. La Glucotoxicidad: ¿Cómo el azúcar quema tus filtros?
El riñón es un órgano sumamente vascularizado. Tiene kilómetros de vasos sanguíneos microscópicos. Cuando el azúcar está alta (hiperglucemia), esa glucosa se pega a las proteínas de las paredes de tus arterias. A esto los médicos le llamamos Glicación.

Imagina que tus filtros, que deberían ser elásticos y finos, se empiezan a poner tiesos y gruesos, como si les echaras miel y luego los dejaras secar al sol de Mazatlán. Esa "caramelización" daña la membrana basal glomerular. El riñón, en un intento desesperado por sacar el azúcar, empieza a trabajar a marchas forzadas. A eso le llamamos Hiperfiltración. El riñón se inflama, crece de tamaño y, aunque parece que está filtrando mucho, en realidad se está agotando sus reservas de vida.

II. El SGLT2: El acelerador que debemos frenar
En el riñón tenemos unos "transportadores" llamados SGLT2, que se encargan de recuperar el azúcar para que no se pierda por la orina. En el diabético, estos transportadores se vuelven locos y reabsorben demasiada glucosa, y junto con ella, reabsorben sodio.

Esto le manda una señal falsa al riñón diciéndole que falta presión, y el riñón responde dilatando la arteria de entrada (arteriola aferente). El resultado es una presión interna brutal dentro del glomérulo. Es como inflar un globo de más: tarde o temprano, las paredes se rinden. Hoy en día, la ciencia nos ha dado medicamentos (inhibidores de SGLT2) que bloquean este proceso y son, básicamente, un "seguro de vida" para el riñón del diabético, pero hay que saber usarlos bajo supervisión profesional.

III. La Albuminuria: El primer rastro del crimen
Como la diabetes no duele, los nefrólogos buscamos huellas. La primera huella es la Albúmina. Normalmente, la proteína no debe pasar por el filtro. Pero cuando el azúcar ya dañó los "poros" del riñón, la albúmina se empieza a escapar.

Si tú vas al laboratorio y solo te piden creatinina, te están haciendo un estudio incompleto. Un diabético profesional debe pedir Microalbuminuria en orina de 24 horas o el índice albúmina/creatinina. Si sale positivo, aunque sea poquito, significa que el azúcar ya cruzó la línea y empezó a romper tus filtros. En esta etapa todavía podemos regresarnos o frenar el daño, pero si te esperas a que la orina haga mucha espuma, el daño ya es avanzado.

IV. La relación con la vista: Si tus ojos sufren, tus riñones también
Hay una regla de oro en medicina: el riñón y el ojo son hermanos de sangre. Los vasos sanguíneos de la retina son muy parecidos a los del glomérulo renal. Si el oftalmólogo te dice que ya tienes Retinopatía Diabética (daño en la vista por azúcar), te puedo asegurar, casi sin ver los estudios, que tus riñones ya tienen algún grado de Nefropatía Diabética. No caminan por separado. Por eso el chequeo debe ser integral. No te sirve de nada ver bien si tus riñones se están apagando, y viceversa.

V. ¿Cómo salvar tus riñones en la tierra del aguachile?
Plebes, ser diabético en Mazatlán es un reto por la comida y las fiestas, pero no es una sentencia de muerte. El manejo profesional moderno ya no solo se trata de "bajar el azúcar". Ahora buscamos:

Control metabólico real: No solo la glucosa de ayuno, sino la Hemoglobina Glucosilada (HbA1c) menor a 7%.

Protección hemodinámica: Usar medicamentos que "relajen" la presión dentro del riñón (IECA o ARA II).

Peso y ejercicio: Bajar la grasa abdominal reduce la inflamación que el azúcar potencia.

No se dejen engañar por remedios milagrosos o tés de hierbas que "curan la diabetes". Esas cosas a veces traen potasio de más o sustancias que terminan de rematar al riñón cansado. La diabetes se controla con ciencia, con disciplina y con un nefrologo que hable tu mismo idioma.

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