Dieta para el riñón: Cómo disfrutar de la gastronomía de Sinaloa sin dañar tus filtros
Por Dr. Cristhian Muñoz
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El dilema del buen comer en Mazatlán
¡Qué onda, plebes! Agárrense, porque hoy vamos a tocar el tema que más nos hace "ruido" cuando venimos al nefrologo: la comida. Yo sé perfectamente lo que pasa. Van con un médico que no conoce nuestra cultura y lo primero que les dice es: "Cero mariscos, cero carnita asada, cero machaca y coma pura lechuga". ¡Nombre, así hasta a mí me daría coraje!
Como su doctor, pero también como mazatleco que disfruta de un buen aguachile y una buena cena, les digo que la dieta renal no tiene por qué ser un castigo. El secreto no está en dejar de comer, sino en saber cómo y cuánto. Hoy les voy a enseñar la ciencia profesional detrás de los alimentos, para que sigan disfrutando de nuestra bendecida gastronomía sinaloense sin que sus riñones paguen el pato. Vamos a aprender a comer con inteligencia técnica.
I. El Fósforo: El enemigo oculto en los mariscos y procesados
Aquí en el puerto, el marisco es el rey. Pero como nefrólogos, vigilamos mucho el Fósforo. ¿Por qué? Porque cuando el riñón falla, el fósforo se acumula en la sangre, le roba el calcio a tus huesos y pone tus arterias tiesas como una manguera vieja.
Ojo aquí con la distinción profesional: existe el fósforo orgánico (el que viene en el camarón, el pescado o la carne) y el fósforo inorgánico (el que viene en los refrescos y alimentos procesados como conservador). El cuerpo solo absorbe el 40-60% del fósforo del camarón, pero absorbe el 100% del fósforo del refresco de cola o de los embutidos. Consejo de oro: Prefieran siempre lo fresco. Si van a la Isla de la Piedra, pidan su pescado sarandeado natural; el problema no es el pescado, es el sazonador industrial cargado de fosfatos que a veces le ponen.
II. El Potasio y nuestras frutas tropicales
Sinaloa es tierra de mangos, papayas y cítricos. El potasio es vital para que el corazón lata, pero si tus riñones no lo tiran, puede causar una arritmia peligrosa.
Si tu función renal ya está bajona (estadio 3 o 4), tenemos que ser selectivos. No es que el mango sea "veneno", pero hay que cuidar la porción. Un truco profesional que les doy es la técnica del remojo y la doble cocción. Si van a comer papas o verduras ricas en potasio, déjenlas remojando toda la noche; eso extrae el potasio hacia el agua y deja el alimento más seguro para su riñón. ¡Así podemos seguirle entrando a los guisos de la casa sin tanto miedo!
III. La proteína sinaloense: ¿Cuánta es demasiada?
Nuestra dieta es muy alta en proteína: carne de res, pollo, puerco. La proteína es necesaria para no perder músculo, pero su desecho (la urea) es lo que marea al paciente renal.
La tendencia profesional moderna no es la restricción absoluta, sino la transición proteica. Se trata de cambiar un poco la balanza: menos carne roja y más proteína de origen vegetal o pescados de agua fría (que además traen Omega-3 que desinflama el riñón). Si te vas a comer una carnita asada el fin de semana, trata de que el resto de los días tu dieta sea más "ligera" en proteínas. Es una negociación constante entre tu gusto y tus nefronas.
IV. El Sodio: El "veneno" de la sazón industrial
El mayor peligro en Mazatlán no es la sal de grano que le pones al aguachile, sino el sodio oculto. Los cubitos de caldo, las salsas embotelladas muy famosas aquí y los sazonadores de "polvito" son bombas de sodio que disparan la presión intraglomerular.
Aprendan a sazonar con lo que nos da la tierra: ajo, cebolla, cilantro, pimienta gorda, limón y chiles secos. El picante no daña el riñón (a menos que te cause gastritis), lo que lo daña es la sal que acompaña a la salsa. Un aguachile con mucho limón y chiltepín, pero poca sal, es una delicia que tu riñón puede procesar mucho mejor.
V. La hidratación: Agua de cebada, jamaica y la pura verdad
En Mazatlán ocupamos hidratarnos por el sudor. La cebada y la jamaica natural son excelentes opciones porque son diuréticas naturales, pero ¡ojo con el azúcar! El azúcar inflama el riñón.
Mi recomendación profesional como su nefrologo: la base siempre debe ser agua natural. Si van a tomar una bebida de sabor, que sea hecha en casa para controlar lo que le echan. Y por favor, plebes, olviden los sueros de farmacia para "la calor" si no están haciendo ejercicio intenso o tienen diarrea; esos sueros traen sales que pueden descompensar a un paciente con daño renal.
Conclusión: El equilibrio del Dr. Muñoz
Comer en Sinaloa es un placer, y mi meta es que lo sigan haciendo por muchos años. No se trata de comer "aburrido", se trata de ser un comensal consciente. Si vienen a consulta, no les voy a dar una dieta de fotocopia; vamos a platicar de qué les gusta desayunar, comer y cenar, y vamos a hacer los ajustes profesionales para que su paladar y sus riñones vivan en paz.
¡Qué onda, plebes! Agárrense, porque hoy vamos a tocar el tema que más nos hace "ruido" cuando venimos al nefrologo: la comida. Yo sé perfectamente lo que pasa. Van con un médico que no conoce nuestra cultura y lo primero que les dice es: "Cero mariscos, cero carnita asada, cero machaca y coma pura lechuga". ¡Nombre, así hasta a mí me daría coraje!
Como su doctor, pero también como mazatleco que disfruta de un buen aguachile y una buena cena, les digo que la dieta renal no tiene por qué ser un castigo. El secreto no está en dejar de comer, sino en saber cómo y cuánto. Hoy les voy a enseñar la ciencia profesional detrás de los alimentos, para que sigan disfrutando de nuestra bendecida gastronomía sinaloense sin que sus riñones paguen el pato. Vamos a aprender a comer con inteligencia técnica.
I. El Fósforo: El enemigo oculto en los mariscos y procesados
Aquí en el puerto, el marisco es el rey. Pero como nefrólogos, vigilamos mucho el Fósforo. ¿Por qué? Porque cuando el riñón falla, el fósforo se acumula en la sangre, le roba el calcio a tus huesos y pone tus arterias tiesas como una manguera vieja.
Ojo aquí con la distinción profesional: existe el fósforo orgánico (el que viene en el camarón, el pescado o la carne) y el fósforo inorgánico (el que viene en los refrescos y alimentos procesados como conservador). El cuerpo solo absorbe el 40-60% del fósforo del camarón, pero absorbe el 100% del fósforo del refresco de cola o de los embutidos. Consejo de oro: Prefieran siempre lo fresco. Si van a la Isla de la Piedra, pidan su pescado sarandeado natural; el problema no es el pescado, es el sazonador industrial cargado de fosfatos que a veces le ponen.
II. El Potasio y nuestras frutas tropicales
Sinaloa es tierra de mangos, papayas y cítricos. El potasio es vital para que el corazón lata, pero si tus riñones no lo tiran, puede causar una arritmia peligrosa.
Si tu función renal ya está bajona (estadio 3 o 4), tenemos que ser selectivos. No es que el mango sea "veneno", pero hay que cuidar la porción. Un truco profesional que les doy es la técnica del remojo y la doble cocción. Si van a comer papas o verduras ricas en potasio, déjenlas remojando toda la noche; eso extrae el potasio hacia el agua y deja el alimento más seguro para su riñón. ¡Así podemos seguirle entrando a los guisos de la casa sin tanto miedo!
III. La proteína sinaloense: ¿Cuánta es demasiada?
Nuestra dieta es muy alta en proteína: carne de res, pollo, puerco. La proteína es necesaria para no perder músculo, pero su desecho (la urea) es lo que marea al paciente renal.
La tendencia profesional moderna no es la restricción absoluta, sino la transición proteica. Se trata de cambiar un poco la balanza: menos carne roja y más proteína de origen vegetal o pescados de agua fría (que además traen Omega-3 que desinflama el riñón). Si te vas a comer una carnita asada el fin de semana, trata de que el resto de los días tu dieta sea más "ligera" en proteínas. Es una negociación constante entre tu gusto y tus nefronas.
IV. El Sodio: El "veneno" de la sazón industrial
El mayor peligro en Mazatlán no es la sal de grano que le pones al aguachile, sino el sodio oculto. Los cubitos de caldo, las salsas embotelladas muy famosas aquí y los sazonadores de "polvito" son bombas de sodio que disparan la presión intraglomerular.
Aprendan a sazonar con lo que nos da la tierra: ajo, cebolla, cilantro, pimienta gorda, limón y chiles secos. El picante no daña el riñón (a menos que te cause gastritis), lo que lo daña es la sal que acompaña a la salsa. Un aguachile con mucho limón y chiltepín, pero poca sal, es una delicia que tu riñón puede procesar mucho mejor.
V. La hidratación: Agua de cebada, jamaica y la pura verdad
En Mazatlán ocupamos hidratarnos por el sudor. La cebada y la jamaica natural son excelentes opciones porque son diuréticas naturales, pero ¡ojo con el azúcar! El azúcar inflama el riñón.
Mi recomendación profesional como su nefrologo: la base siempre debe ser agua natural. Si van a tomar una bebida de sabor, que sea hecha en casa para controlar lo que le echan. Y por favor, plebes, olviden los sueros de farmacia para "la calor" si no están haciendo ejercicio intenso o tienen diarrea; esos sueros traen sales que pueden descompensar a un paciente con daño renal.
Conclusión: El equilibrio del Dr. Muñoz
Comer en Sinaloa es un placer, y mi meta es que lo sigan haciendo por muchos años. No se trata de comer "aburrido", se trata de ser un comensal consciente. Si vienen a consulta, no les voy a dar una dieta de fotocopia; vamos a platicar de qué les gusta desayunar, comer y cenar, y vamos a hacer los ajustes profesionales para que su paladar y sus riñones vivan en paz.