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Dieta renal en Mazatlán: Cómo disfrutar nuestra gastronomía sin castigar tus riñones

Por Dr. Cristhian Muñoz
Dieta renal en Mazatlán: Cómo disfrutar nuestra gastronomía sin castigar tus riñones
El arte de comer bien sin miedo
¡Qué onda, plebes! Qué gusto saludarlos de nuevo. Miren, hoy les traigo la "biblia" de lo que todo sinaloense con cuidado renal debe saber. Siempre que un paciente sale de mi consultorio con un diagnóstico de enfermedad renal, la cara se le desencaja cuando piensa en la comida. Me dicen: "Doctor Muñoz, mejor que me lleve Dios, ¿cómo que ya no voy a poder comer aguachile ni un asado de la carreta?".

¡Tranquilos! Como su nefrologo, mi trabajo no es quitarles el placer de vivir, sino enseñarles a ser ingenieros de su propia comida. Nuestra gastronomía en Mazatlán es rica, variada y, si sabemos cómo "ajustarla", puede ser perfectamente compatible con un riñón que necesita cuidados especiales. Hoy vamos a platicar de técnicas profesionales y trucos de cocina que solo un especialista que vive y come aquí les puede dar.

I. La técnica del "Remojo y Doble Cocción": Tu mejor aliada
En la enfermedad renal, el potasio es un tema serio. Verduras que amamos en Sinaloa, como la papa, el tomate y la calabacita, vienen cargadas de este mineral. Si tu riñón ya no lo filtra, el potasio sube y el corazón empieza a "fallar".

[Image showing the scientific process of leaching potassium from vegetables through soaking and boiling]

Aquí entra la ciencia aplicada al hogar. La técnica de desmineralización permite reducir hasta en un 60-70% el contenido de potasio.

El Remojo: Corten sus verduras en trozos muy pequeños (entre más superficie tenga contacto con el agua, mejor) y déjenlas en agua por 12 a 24 horas, cambiando el agua un par de veces.

La Doble Cocción: Pongan a hervir la verdura con mucha agua. Cuando empiece a hervir, tiren esa agua y pongan agua nueva para terminar de cocer. Con esto, ese puré de papa o ese guiso de verduras que tanto les gusta, se vuelve mucho más seguro para sus filtros.

II. El camarón y el pescado: ¿Fresco o congelado?
Aquí en el puerto tenemos la bendición de tener el marisco a la mano. Como profesional, les doy un dato técnico vital: el fósforo inorgánico es su peor enemigo.

Muchos mariscos y pescados que compramos en el súper (congelados o empaquetados) traen "aditivos de fosfatos" para que pesen más y duren más. Esos fosfatos se absorben al 100% en su intestino. En cambio, el camarón fresquecito que compran con las changueras tiene fósforo orgánico, del cual solo absorbemos una parte. Regla de oro: Si brilla y huele a mar, está bien; si viene en caja y trae conservadores, déjenlo en el estante. El marisco fresco, en la porción que su nutriólogo renal les indique, es mil veces mejor que cualquier opción procesada.

III. El mito del limón y el vinagre: Sabor sin sodio
El mazatleco está acostumbrado a comer con mucha sal. La sal (sodio) retiene líquido y sube la presión dentro del riñón (hipertensión intraglomerular). ¿Cómo sustituimos ese golpe de sabor?

[Image comparing the chemical stimulation of taste buds by sodium vs. citric acid]

Usen la acidez a su favor. El ácido cítrico del limón y el ácido acético del vinagre engañan a las papilas gustativas, haciendo que la comida sepa "más intensa" sin necesidad de sal. Unos tacos de pescado capeado (con moderación) con mucho repollo, cebolla curtida en limón y orégano sinaloense, les darán el sabor que buscan sin inflamar sus riñones. El orégano de nuestra sierra es un potente antioxidante y un excelente sustituto de la sal.

IV. La Tortilla: ¿Maíz o Harina?
Esta es la pregunta del millón en los desayunos sinaloenses. Desde el punto de vista nefrológico profesional, la tortilla de maíz nixtamalizado es la reina. La tortilla de harina suele llevar polvos para hornear y conservadores que son bombas de fósforo y sodio. Además, la fibra del maíz nos ayuda a atrapar toxinas urémicas en el intestino para que salgan por las heces y no saturen al riñón. Eso sí, plebes, ¡no se me pasen de la cuenta! Dos o tres tortillas son suficientes; el exceso de carbohidratos también estresa al riñón por la vía de la insulina.

V. Bebidas: Dejen el refresco de cola, abracen la Jamaica
Aquí el calor nos pide algo helado. El refresco de cola es, técnicamente, un veneno para el paciente renal por su ácido fosfórico. La alternativa profesional: Agua de Jamaica natural sin azúcar. La Jamaica es un diurético suave que no estresa al riñón y ayuda a limpiar las vías urinarias. Pero ojo: prepárenla ustedes, no compren los concentrados que ya vienen en botella, porque esos traen de nuevo el sodio y el fósforo que estamos tratando de evitar.

Conclusión: El Dr. Muñoz en su mesa
Plebes, cuidarse no es comer triste. Es comer con conocimiento. Si ustedes aprenden estas técnicas de remojo, eligen productos frescos del mercado y aprenden a usar nuestras especias locales, les prometo que sus riñones se los van a agradecer y ustedes van a seguir disfrutando de las reuniones familiares.

La nutrición renal es medicina. Vengan a consulta y no solo les voy a dar una lista de prohibiciones; les voy a dar un plan de vida para que el sabor de Mazatlán los acompañe siempre, pero con salud.

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