Embarazo y Riñones: Lo que toda sinaloense debe saber para evitar la preeclampsia
Por Dr. Cristhian Muñoz
•
¡Qué tal, familia! Qué gusto saludarlos. Hoy me pongo el traje de gala médico para hablar de uno de los temas más nobles y, a la vez, más delicados de la nefrología: el embarazo. En Sinaloa, la familia es lo sagrado, y ver a una mujer plena en su espera es una bendición. Sin embargo, como especialista, me toca ver la otra cara de la moneda: esa donde el cuerpo de la mujer es llevado al límite de su capacidad fisiológica.
Muchas veces me preguntan en el consultorio aquí en Mazatlán: "Oiga, Doctor Muñoz, ¿qué tienen que ver mis riñones con que mi bebé nazca bien?". La respuesta es: Todo. Durante el embarazo, el riñón es el director de orquesta que maneja el volumen de sangre, la presión y el filtrado de desechos tanto de la madre como del hijo. Hoy vamos a platicar con toda la seriedad que el tema merece sobre cómo proteger esos filtros para evitar complicaciones que pongan en riesgo la vida, como la temida preeclampsia.
I. La gran transformación: Fisiología renal en la gestación
Para que un bebé crezca sano, el cuerpo de la mujer realiza una proeza de ingeniería biológica. El flujo plasmático renal aumenta hasta en un 50% a 80% durante el primer trimestre. Esto significa que los riñones de una sinaloense embarazada están trabajando casi al doble de su capacidad normal.
En este estado, el riñón crece físicamente (cerca de 1 cm de longitud) y los uréteres se dilatan. Es normal que la creatinina baje en el embarazo; si una mujer gestante tiene niveles de creatinina que "parecen normales" para alguien que no está embarazada (digamos 0.9 o 1.0 mg/dL), para nosotros los nefrólogos ya es una señal de alerta, porque debería estar mucho más baja. Entender estos rangos es lo que diferencia una atención profesional de una improvisada.
II. Preeclampsia: Cuando el riñón da la señal de alarma
La preeclampsia no es solo presión alta; es una disfunción del endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos) que nace en la placenta pero golpea con fuerza al riñón. Cuando la placenta no se "encharca" bien de sangre, libera sustancias que causan una inflamación sistémica.
En el riñón, esto provoca una lesión muy específica llamada Endoteliosis Glomerular. Las células del filtro renal se hinchan y dejan pasar lo que no deberían: las proteínas. Por eso, cuando el ginecólogo les pide un examen de orina y sale "proteína positiva", es momento de que nos visiten. Esa proteinuria es el grito de auxilio del riñón avisando que la presión está dañando su estructura y que el riesgo de una complicación mayor, como la eclampsia (convulsiones) o el Síndrome de HELLP, está a la vuelta de la esquina.
III. Factores de riesgo en nuestra región
No podemos ignorar nuestra realidad en Sinaloa. La incidencia de diabetes gestacional y obesidad en nuestra población es un factor que le echa "leña al fuego" al riesgo renal. Una paciente con hipertensión previa o con antecedentes familiares de enfermedad renal debe ser llevada de la mano por un equipo multidisciplinario.
Aquí en el puerto, el calor extremo también juega un papel. La deshidratación puede enmascarar síntomas o agravar una lesión renal aguda en el embarazo. Por eso, el control de líquidos y electrolitos no es un juego; es ciencia aplicada para que el binomio madre-hijo llegue a término sin contratiempos.
IV. El manejo profesional: Más allá del reposo
El manejo de la mujer embarazada con riesgo renal ha evolucionado. Ya no solo se trata de "estar acostada". Usamos marcadores angiogénicos modernos para predecir quién va a desarrollar preeclampsia semanas antes de que suba la presión.
El tratamiento debe ser milimétrico. El uso de antihipertensivos que no dañen al bebé, el control de la aspirina en dosis bajas de manera profiláctica y, sobre todo, la vigilancia estrecha de la función renal post-parto. Muchas mujeres creen que al nacer el bebé se acaba el problema, pero el riñón puede quedar con "cicatrices" funcionales que deben vigilarse para que en 10 o 15 años no se conviertan en una enfermedad renal crónica.
V. Mi compromiso con las madres mazatlecas
Como su doctor, mi mensaje es claro: el miedo desaparece con información y atención de calidad. Si estás planeando un embarazo o ya estás en el proceso, asegúrate de que tus riñones estén en la conversación. No esperes a hincharte demasiado o a tener dolores de cabeza intensos. La prevención es la mejor medicina que les podemos dar a nuestros futuros sinaloenses.
Muchas veces me preguntan en el consultorio aquí en Mazatlán: "Oiga, Doctor Muñoz, ¿qué tienen que ver mis riñones con que mi bebé nazca bien?". La respuesta es: Todo. Durante el embarazo, el riñón es el director de orquesta que maneja el volumen de sangre, la presión y el filtrado de desechos tanto de la madre como del hijo. Hoy vamos a platicar con toda la seriedad que el tema merece sobre cómo proteger esos filtros para evitar complicaciones que pongan en riesgo la vida, como la temida preeclampsia.
I. La gran transformación: Fisiología renal en la gestación
Para que un bebé crezca sano, el cuerpo de la mujer realiza una proeza de ingeniería biológica. El flujo plasmático renal aumenta hasta en un 50% a 80% durante el primer trimestre. Esto significa que los riñones de una sinaloense embarazada están trabajando casi al doble de su capacidad normal.
En este estado, el riñón crece físicamente (cerca de 1 cm de longitud) y los uréteres se dilatan. Es normal que la creatinina baje en el embarazo; si una mujer gestante tiene niveles de creatinina que "parecen normales" para alguien que no está embarazada (digamos 0.9 o 1.0 mg/dL), para nosotros los nefrólogos ya es una señal de alerta, porque debería estar mucho más baja. Entender estos rangos es lo que diferencia una atención profesional de una improvisada.
II. Preeclampsia: Cuando el riñón da la señal de alarma
La preeclampsia no es solo presión alta; es una disfunción del endotelio (la capa interna de los vasos sanguíneos) que nace en la placenta pero golpea con fuerza al riñón. Cuando la placenta no se "encharca" bien de sangre, libera sustancias que causan una inflamación sistémica.
En el riñón, esto provoca una lesión muy específica llamada Endoteliosis Glomerular. Las células del filtro renal se hinchan y dejan pasar lo que no deberían: las proteínas. Por eso, cuando el ginecólogo les pide un examen de orina y sale "proteína positiva", es momento de que nos visiten. Esa proteinuria es el grito de auxilio del riñón avisando que la presión está dañando su estructura y que el riesgo de una complicación mayor, como la eclampsia (convulsiones) o el Síndrome de HELLP, está a la vuelta de la esquina.
III. Factores de riesgo en nuestra región
No podemos ignorar nuestra realidad en Sinaloa. La incidencia de diabetes gestacional y obesidad en nuestra población es un factor que le echa "leña al fuego" al riesgo renal. Una paciente con hipertensión previa o con antecedentes familiares de enfermedad renal debe ser llevada de la mano por un equipo multidisciplinario.
Aquí en el puerto, el calor extremo también juega un papel. La deshidratación puede enmascarar síntomas o agravar una lesión renal aguda en el embarazo. Por eso, el control de líquidos y electrolitos no es un juego; es ciencia aplicada para que el binomio madre-hijo llegue a término sin contratiempos.
IV. El manejo profesional: Más allá del reposo
El manejo de la mujer embarazada con riesgo renal ha evolucionado. Ya no solo se trata de "estar acostada". Usamos marcadores angiogénicos modernos para predecir quién va a desarrollar preeclampsia semanas antes de que suba la presión.
El tratamiento debe ser milimétrico. El uso de antihipertensivos que no dañen al bebé, el control de la aspirina en dosis bajas de manera profiláctica y, sobre todo, la vigilancia estrecha de la función renal post-parto. Muchas mujeres creen que al nacer el bebé se acaba el problema, pero el riñón puede quedar con "cicatrices" funcionales que deben vigilarse para que en 10 o 15 años no se conviertan en una enfermedad renal crónica.
V. Mi compromiso con las madres mazatlecas
Como su doctor, mi mensaje es claro: el miedo desaparece con información y atención de calidad. Si estás planeando un embarazo o ya estás en el proceso, asegúrate de que tus riñones estén en la conversación. No esperes a hincharte demasiado o a tener dolores de cabeza intensos. La prevención es la mejor medicina que les podemos dar a nuestros futuros sinaloenses.