Logo Nefrólogo Mazatlán Dr. Cristhian Muñoz
Dr. Cristhian Muñoz Menjivar

Nefrólogo Certificado

Blog de Salud Renal

¿La cerveza limpia el riñón? Desmontando el mito más grande de la tambora bajo la lupa médica

Por Dr. Cristhian Muñoz
¿La cerveza limpia el riñón? Desmontando el mito más grande de la tambora bajo la lupa médica
¡Qué onda, un saludo a todos! Los saluda el Dr. Cristhian Muñoz. Si algo nos define en Mazatlán, además de nuestro trabajo y nuestras ganas de salir adelante, es nuestra hospitalidad y, por supuesto, nuestra forma de mitigar el calor. Es común que en la consulta, o incluso en una reunión familiar, surja el famoso comentario: "Doctor, me tomo mi cervecita porque eso es un diurético natural, me limpia los filtros".

Como nefrologo, entiendo de dónde viene ese pensamiento, pero como médico con años estudiando la microvasculatura renal, me toca poner las cartas sobre la mesa. No se trata solo de prohibir por prohibir; se trata de que entiendas cómo funcionan tus riñones —esos dos órganos del tamaño de tu puño que trabajan 24/7— y por qué lo que parece un "remedio" puede ser, en realidad, un acelerador de la falla renal. En este artículo vamos a desmenuzar, gramo por gramo y mililitro por mililitro, la relación entre el alcohol, la hidratación y la salud de tus nefronas.

I. El riñón: La ingeniería de alta precisión de un mazatleco
Para entender por qué la cerveza no es el "detergente" que muchos creen, primero debemos entender qué es lo que estamos tratando de limpiar. El riñón no es un simple colador de café. Es una red compleja de aproximadamente un millón de unidades funcionales llamadas nefronas.

Cada nefrona tiene un glomérulo, que es como un racimo de vasos sanguíneos minúsculos donde ocurre la magia del filtrado. Ahí, la presión arterial empuja el plasma para separar los desechos. Si esa presión falla, o si el líquido que circula es insuficiente, el sistema empieza a sufrir. Aquí en el puerto, donde el calor nos hace perder líquidos por el sudor a una velocidad increíble, el riñón tiene que trabajar el doble para mantener el equilibrio de electrolitos.

II. El mito del efecto diurético: ¿Por qué orinas más?
El argumento principal a favor de la cerveza es: "Orino mucho, por lo tanto, estoy limpiando". Vamos a explicar la ciencia detrás de esto con peras y manzanas.

Nuestro cerebro produce una sustancia llamada Hormona Antidiurética (ADH) o vasopresina. Su trabajo es decirle al riñón: "Oye, no tires toda el agua, la necesitamos para que la sangre no se espese". Cuando ingieres alcohol, este bloquea la liberación de la ADH. El riñón, al dejar de recibir la orden de "ahorrar agua", simplemente abre las compuertas.

Lo que estás expulsando no son "toxinas acumuladas" de forma mágica; estás expulsando el agua libre que tu cuerpo necesita para mantener la presión arterial y la perfusión de tus órganos. Por cada 10 gramos de alcohol ingerido, el cuerpo puede llegar a excretar hasta 100 ml de orina adicional. Si te tomas tres o cuatro cervezas bajo el sol de Mazatlán, estás entrando en un balance hídrico negativo. Estás secando tus células, no limpiándolas.

III. El impacto del alcohol en la hemodinámica renal
Cuando hablamos de profesionalismo médico, tenemos que hablar de hemodinámica. El alcohol es un vasodilatador sistémico, pero su efecto en el riñón es complejo. Al deshidratarte, el volumen de sangre que llega a los riñones disminuye.

Cuando el flujo sanguíneo baja, el riñón activa un sistema llamado Renina-Angiotensina-Aldosterona. Este sistema intenta subir la presión para que el filtrado no se detenga, pero lo hace a costa de estresar las paredes de los vasos sanguíneos renales. Imagina que quieres regar el jardín con una manguera que casi no tiene agua; tienes que apretar la punta para que salga con presión. Ese "apretón" constante en tus arteriolas renales, causado por la deshidratación del alcohol, termina provocando cicatrices microscópicas llamadas glomeruloesclerosis.

IV. Ácido úrico, purinas y las famosas "piedras"
Aquí en Sinaloa, la dieta suele ser rica en mariscos y carnes rojas, alimentos cargados de purinas. La cerveza, a diferencia de otros licores, tiene un alto contenido de guanosina (una purina).

Cuando el cuerpo procesa estas purinas, el resultado final es el ácido úrico. Si a esto le sumas que el alcohol compite con el ácido úrico para ser eliminado por el riñón, tienes la receta perfecta para el desastre. El ácido úrico se queda atrapado en la sangre, se cristaliza y se deposita en las articulaciones (la famosa gota) o, peor aún, se convierte en cristales dentro de los túbulos renales, formando litiasis o piedras.

¿Te pareció útil? Compártelo:

¿Tienes dudas sobre tu salud renal?

No dejes pasar el tiempo. Una valoración oportuna puede hacer la diferencia.

Agendar Cita
Llamar Mandar WhatsApp
Agendar Cita

Dr. Cristhian Muñoz