Niños y Refrescos: Por qué estamos viendo piedras en riñones que apenas van empezando
Por Dr. Cristhian Muñoz
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¡Qué onda, familia! Hoy les hablo no solo como su nefrologo, sino como alguien que ama profundamente a nuestra tierra y a nuestra gente. Me duele el corazón cuando en la consulta aquí en Mazatlán recibo a padres de familia preocupados porque su niño de 8 o 10 años tiene un dolor de espalda insoportable, o peor aún, porque está orinando sangre. ¿Saben cuál es el diagnóstico más común? Litiasis renal. Sí, piedras en los riñones en niños que apenas están empezando a vivir.
Antes, las piedras eran "cosa de adultos", de gente que ya le había dado vuelo a la hilacha por años. Pero hoy, la realidad en Sinaloa nos está escupiendo en la cara: estamos cambiando el agua por el refresco y el jugo procesado desde que los plebes están en la carreta. Como especialista, mi deber es hablarles con la verdad, aunque sea cruda: ese refresco que le das a tu hijo para que "se llene" o porque "no quiere agua", le está destruyendo los filtros más importantes de su vida.
I. El riñón infantil: Un sistema en pleno desarrollo
El riñón de un niño no es una versión pequeña del riñón de un adulto; es un órgano que todavía está afinando sus procesos de concentración y filtrado. Durante la infancia, la superficie de filtración y la capacidad de los túbulos para manejar electrolitos están en evolución.
Cuando bombardeamos ese sistema inmaduro con las cantidades industriales de azúcar y sodio que trae un refresco, provocamos un caos metabólico. El exceso de azúcar (fructosa) aumenta la producción de ácido úrico incluso en niños, y el ácido úrico es un potente vasoconstrictor que disminuye el flujo de sangre a los riñones en crecimiento. Estamos "ahogando" el riñón del niño antes de que alcance su máximo potencial funcional.
II. La Fructosa y la Cascada de Oxalato
¿Por qué el refresco forma piedras? No es solo por el azúcar, es por la química interna. La mayoría de estas bebidas están endulzadas con jarabe de maíz de alta fructosa. Al metabolizarse en el hígado, la fructosa agota el ATP (la energía celular) y aumenta la producción de oxalato.
El oxalato es como un imán para el calcio. Cuando el niño está deshidratado —porque el refresco no hidrata, deshidrata debido a su alta osmolaridad—, el calcio y el oxalato se encuentran en los túbulos renales, se abrazan y forman cristales. Esos cristales se van pegando hasta que forman una "piedra" que, para el tamaño de las vías urinarias de un niño, es una verdadera pesadilla. En Mazatlán, con el calor que hace, si el niño no toma agua pura, esos cristales se forman en cuestión de días.
III. El Ácido Fosfórico: El "ladrón" de calcio
Muchos refrescos de cola contienen ácido fosfórico para darles ese sabor picante que tanto nos gusta. El problema es que el fósforo en exceso compite con el calcio. Para equilibrar el ácido que entra al cuerpo, el riñón tiene que sacar calcio de los huesos para usarlo como "amortiguador" (buffer).
Ese calcio que sale de los huesos termina siendo excretado por la orina (hipercalciuria). Entonces tienes el escenario perfecto: una orina cargada de calcio, llena de oxalatos por el azúcar y muy poca agua para diluirlos. Es como intentar pasar lodo espeso por un popote fino; tarde o temprano, se va a tapar.
IV. Obesidad Infantil y Salud Renal: Un combo peligroso
Sinaloa lamentablemente ocupa los primeros lugares en obesidad infantil. Un niño con sobrepeso tiene riñones que ya están trabajando a marchas forzadas (hiperfiltración). Si a ese estrés le sumamos la inflamación crónica que produce el tejido adiposo y la carga tóxica de los colorantes y conservadores de los refrescos, estamos condenando a ese niño a ser un paciente renal crónico antes de los 30 años.
Como profesional, les digo: la diabetes tipo 2, que antes era "de viejitos", ya la estamos viendo en adolescentes mazatlecos. Y con la diabetes viene la nefropatía. Estamos viendo el inicio de una epidemia de falla renal si no quitamos el refresco de la mesa de nuestros hijos hoy mismo.
V. ¿Qué podemos hacer? El consejo del Dr. Muñoz
No se trata de ser el "médico regañón", se trata de ser conscientes. La mejor bebida para un niño sinaloense es el agua natural, o si acaso, aguas de fruta natural sin azúcar añadida.
La regla de oro: Si el niño tiene sed, dale agua. El refresco es un "gusto" ocasional, no el sustituto del agua.
Chequeo preventivo: Si notas que tu hijo orina muy oscuro, le duele la cintura o se queja al orinar, no le des un té; tráelo a revisión profesional. Un ultrasonido renal no duele y nos puede decir mucho.
Predicar con el ejemplo: No podemos pedirle al plebe que tome agua si nos ve a nosotros con el bote de refresco de dos litros en la comida.
Hagamos un pacto por la salud de Mazatlán. Protejamos esos riñoncitos para que tengan un futuro sano, fuerte y lejos de las máquinas de diálisis.
Antes, las piedras eran "cosa de adultos", de gente que ya le había dado vuelo a la hilacha por años. Pero hoy, la realidad en Sinaloa nos está escupiendo en la cara: estamos cambiando el agua por el refresco y el jugo procesado desde que los plebes están en la carreta. Como especialista, mi deber es hablarles con la verdad, aunque sea cruda: ese refresco que le das a tu hijo para que "se llene" o porque "no quiere agua", le está destruyendo los filtros más importantes de su vida.
I. El riñón infantil: Un sistema en pleno desarrollo
El riñón de un niño no es una versión pequeña del riñón de un adulto; es un órgano que todavía está afinando sus procesos de concentración y filtrado. Durante la infancia, la superficie de filtración y la capacidad de los túbulos para manejar electrolitos están en evolución.
Cuando bombardeamos ese sistema inmaduro con las cantidades industriales de azúcar y sodio que trae un refresco, provocamos un caos metabólico. El exceso de azúcar (fructosa) aumenta la producción de ácido úrico incluso en niños, y el ácido úrico es un potente vasoconstrictor que disminuye el flujo de sangre a los riñones en crecimiento. Estamos "ahogando" el riñón del niño antes de que alcance su máximo potencial funcional.
II. La Fructosa y la Cascada de Oxalato
¿Por qué el refresco forma piedras? No es solo por el azúcar, es por la química interna. La mayoría de estas bebidas están endulzadas con jarabe de maíz de alta fructosa. Al metabolizarse en el hígado, la fructosa agota el ATP (la energía celular) y aumenta la producción de oxalato.
El oxalato es como un imán para el calcio. Cuando el niño está deshidratado —porque el refresco no hidrata, deshidrata debido a su alta osmolaridad—, el calcio y el oxalato se encuentran en los túbulos renales, se abrazan y forman cristales. Esos cristales se van pegando hasta que forman una "piedra" que, para el tamaño de las vías urinarias de un niño, es una verdadera pesadilla. En Mazatlán, con el calor que hace, si el niño no toma agua pura, esos cristales se forman en cuestión de días.
III. El Ácido Fosfórico: El "ladrón" de calcio
Muchos refrescos de cola contienen ácido fosfórico para darles ese sabor picante que tanto nos gusta. El problema es que el fósforo en exceso compite con el calcio. Para equilibrar el ácido que entra al cuerpo, el riñón tiene que sacar calcio de los huesos para usarlo como "amortiguador" (buffer).
Ese calcio que sale de los huesos termina siendo excretado por la orina (hipercalciuria). Entonces tienes el escenario perfecto: una orina cargada de calcio, llena de oxalatos por el azúcar y muy poca agua para diluirlos. Es como intentar pasar lodo espeso por un popote fino; tarde o temprano, se va a tapar.
IV. Obesidad Infantil y Salud Renal: Un combo peligroso
Sinaloa lamentablemente ocupa los primeros lugares en obesidad infantil. Un niño con sobrepeso tiene riñones que ya están trabajando a marchas forzadas (hiperfiltración). Si a ese estrés le sumamos la inflamación crónica que produce el tejido adiposo y la carga tóxica de los colorantes y conservadores de los refrescos, estamos condenando a ese niño a ser un paciente renal crónico antes de los 30 años.
Como profesional, les digo: la diabetes tipo 2, que antes era "de viejitos", ya la estamos viendo en adolescentes mazatlecos. Y con la diabetes viene la nefropatía. Estamos viendo el inicio de una epidemia de falla renal si no quitamos el refresco de la mesa de nuestros hijos hoy mismo.
V. ¿Qué podemos hacer? El consejo del Dr. Muñoz
No se trata de ser el "médico regañón", se trata de ser conscientes. La mejor bebida para un niño sinaloense es el agua natural, o si acaso, aguas de fruta natural sin azúcar añadida.
La regla de oro: Si el niño tiene sed, dale agua. El refresco es un "gusto" ocasional, no el sustituto del agua.
Chequeo preventivo: Si notas que tu hijo orina muy oscuro, le duele la cintura o se queja al orinar, no le des un té; tráelo a revisión profesional. Un ultrasonido renal no duele y nos puede decir mucho.
Predicar con el ejemplo: No podemos pedirle al plebe que tome agua si nos ve a nosotros con el bote de refresco de dos litros en la comida.
Hagamos un pacto por la salud de Mazatlán. Protejamos esos riñoncitos para que tengan un futuro sano, fuerte y lejos de las máquinas de diálisis.