Proteína y Gimnasio: El costo oculto de "ponerse mamey" sin supervisión médica
Por Dr. Cristhian Muñoz
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¡Qué tal, plebes! Qué gusto saludarlos de nuevo. Hoy quiero platicarles de algo que veo a diario mientras manejo por la Zona Dorada o cuando voy camino al consultorio: el auge de la vida fitness. Me da un gusto enorme que en Mazatlán nos estemos preocupando más por el ejercicio; ver los gimnasios llenos y a la gente corriendo en el malecón es señal de que queremos vivir más y mejor.
Sin embargo, como nefrologo, hay algo que me quita el sueño. En esa urgencia por ver resultados rápidos, por "inflar" el músculo para la foto o para el carnaval, muchos jóvenes (y no tan jóvenes) están cayendo en una trampa peligrosa: el abuso de suplementos, polvos de proteína de dudosa procedencia y, en el peor de los casos, sustancias que prometen atajos pero que terminan cobrando una factura impagable en los riñones. Vamos a hablar claro, de profesional a profesional y de sinaloense a sinaloense: el músculo se recupera, pero la nefrona que se muere, ya no vuelve.
I. La hiperfiltración: El motor forzado del riñón
Para entender el riesgo, hablemos de la fisiología del filtrado. El riñón es el encargado de procesar los desechos del metabolismo de las proteínas (la urea y la creatinina). Cuando tú saturas tu cuerpo con cargas excesivas de proteína —mucho más de los 0.8 a 1.2 gramos por kilo de peso que recomienda la ciencia para una persona sana— obligas a tus riñones a entrar en un estado de hiperfiltración.
Imagina que tienes una bomba de agua diseñada para surtir una casa, pero de repente quieres que surta a todo un hotel en plena Semana Santa. La bomba va a trabajar, sí, pero a una presión interna que va a terminar rompiendo los empaques. En el riñón, esa presión rompe la barrera de filtrado glomerular. Empezamos a ver algo que llamamos albuminuria (proteína en la orina), que es la primera señal de que el filtro se está agujerando.
II. Suplementos y Nefritis Intersticial: El enemigo silencioso
Muchos botes de proteína o "pre-entrenos" que se venden sin regulación contienen trazas de sustancias nefrotóxicas o metales pesados. He tenido pacientes con cuadros de Nefritis Intersticial Aguda, que es básicamente una inflamación severa de los tejidos internos del riñón causada por una reacción alérgica o tóxica a estos componentes.
Lo delicado es que esto no duele. No te da un aviso claro como un dolor de muela. El paciente sigue entrenando, sintiéndose "fuerte", mientras su tasa de filtrado glomerular va picada hacia abajo. Para cuando llegan conmigo porque se sienten fatigados o se empezaron a hinchar de los tobillos, a veces el daño ya es crónico.
III. Creatina vs. Creatinina: No se confundan
Este es un punto donde hasta algunos entrenadores se me hacen bolas. La creatina es un suplemento muy estudiado y, en dosis controladas, suele ser seguro. Pero la creatinina es el desecho que nosotros los médicos medimos para saber cómo va tu riñón.
Si tú saturas tu sistema con suplementos y no tomas suficiente agua (especialmente con el calor y la humedad de Mazatlán que nos deshidrata en minutos), provocas una concentración de solutos que puede llevar a una Rabdomiólisis leve. Esto ocurre cuando las fibras musculares se rompen por el exceso de ejercicio y suplementación, soltando una proteína llamada mioglobina que es veneno puro para los túbulos renales. Es como si le echaras cemento fresco a las tuberías de tu casa.
IV. La importancia del perfil renal antes de suplementarse
Si vas a entrarle de lleno al gimnasio, lo profesional no es solo comprarte los mejores tenis, es hacerte un perfil renal completo. Necesitamos saber cómo está tu cistatina C, tu examen general de orina y tu química sanguínea.
Como su médico, mi consejo no es que dejen el gimnasio, ¡al contrario! Pero háganlo con inteligencia. No le crean todo al "coach" que les vende el bote de polvo en el mostrador. La nutrición deportiva es una rama de la medicina, y la salud de sus riñones es la base de cualquier rendimiento físico real.
Sin embargo, como nefrologo, hay algo que me quita el sueño. En esa urgencia por ver resultados rápidos, por "inflar" el músculo para la foto o para el carnaval, muchos jóvenes (y no tan jóvenes) están cayendo en una trampa peligrosa: el abuso de suplementos, polvos de proteína de dudosa procedencia y, en el peor de los casos, sustancias que prometen atajos pero que terminan cobrando una factura impagable en los riñones. Vamos a hablar claro, de profesional a profesional y de sinaloense a sinaloense: el músculo se recupera, pero la nefrona que se muere, ya no vuelve.
I. La hiperfiltración: El motor forzado del riñón
Para entender el riesgo, hablemos de la fisiología del filtrado. El riñón es el encargado de procesar los desechos del metabolismo de las proteínas (la urea y la creatinina). Cuando tú saturas tu cuerpo con cargas excesivas de proteína —mucho más de los 0.8 a 1.2 gramos por kilo de peso que recomienda la ciencia para una persona sana— obligas a tus riñones a entrar en un estado de hiperfiltración.
Imagina que tienes una bomba de agua diseñada para surtir una casa, pero de repente quieres que surta a todo un hotel en plena Semana Santa. La bomba va a trabajar, sí, pero a una presión interna que va a terminar rompiendo los empaques. En el riñón, esa presión rompe la barrera de filtrado glomerular. Empezamos a ver algo que llamamos albuminuria (proteína en la orina), que es la primera señal de que el filtro se está agujerando.
II. Suplementos y Nefritis Intersticial: El enemigo silencioso
Muchos botes de proteína o "pre-entrenos" que se venden sin regulación contienen trazas de sustancias nefrotóxicas o metales pesados. He tenido pacientes con cuadros de Nefritis Intersticial Aguda, que es básicamente una inflamación severa de los tejidos internos del riñón causada por una reacción alérgica o tóxica a estos componentes.
Lo delicado es que esto no duele. No te da un aviso claro como un dolor de muela. El paciente sigue entrenando, sintiéndose "fuerte", mientras su tasa de filtrado glomerular va picada hacia abajo. Para cuando llegan conmigo porque se sienten fatigados o se empezaron a hinchar de los tobillos, a veces el daño ya es crónico.
III. Creatina vs. Creatinina: No se confundan
Este es un punto donde hasta algunos entrenadores se me hacen bolas. La creatina es un suplemento muy estudiado y, en dosis controladas, suele ser seguro. Pero la creatinina es el desecho que nosotros los médicos medimos para saber cómo va tu riñón.
Si tú saturas tu sistema con suplementos y no tomas suficiente agua (especialmente con el calor y la humedad de Mazatlán que nos deshidrata en minutos), provocas una concentración de solutos que puede llevar a una Rabdomiólisis leve. Esto ocurre cuando las fibras musculares se rompen por el exceso de ejercicio y suplementación, soltando una proteína llamada mioglobina que es veneno puro para los túbulos renales. Es como si le echaras cemento fresco a las tuberías de tu casa.
IV. La importancia del perfil renal antes de suplementarse
Si vas a entrarle de lleno al gimnasio, lo profesional no es solo comprarte los mejores tenis, es hacerte un perfil renal completo. Necesitamos saber cómo está tu cistatina C, tu examen general de orina y tu química sanguínea.
Como su médico, mi consejo no es que dejen el gimnasio, ¡al contrario! Pero háganlo con inteligencia. No le crean todo al "coach" que les vende el bote de polvo en el mostrador. La nutrición deportiva es una rama de la medicina, y la salud de sus riñones es la base de cualquier rendimiento físico real.